A propósito de la COP20

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sábado, 3 enero 2015

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COP20La Vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20) desarrollado en la ciudad de Lima, con la participación de presidentes, ministros y altas autoridades de 195 países del orbe, culminará con plasmar la firma de acuerdos para aplicar políticas y prácticas óptimas referentes al cuidado y protección del medio ambiente y prepararse para luchar contra los impactos negativos que ocasionaría el cambio climático.

El Perú, es un país altamente vulnerable a los efectos adversos del cambio climático y por lo tanto, también su población, las actividades productivas y los ecosistemas naturales; sin embargo, las equivocadas decisiones políticas del gobierno de turno,  continúan concesionando nuestra patria de este a oeste y de norte a sur a empresas irresponsables para desarrollar actividades extractivas -sin respetar el Ordenamiento Territorial- las que posteriormente ocasionan daños irreversibles en la naturaleza.

El cambio climático, enfrenta a nuestras condiciones de vulnerabilidad frente a nuestra realidad: un país con más del 50% del territorio con cobertura boscosa y que la indiscriminada tala de árboles aumenta cada día; la minería informal en Madre de Dios, donde el uso del cianuro y mercurio en la lixiviación -que se realiza al aire libre- envenenan los ríos desapareciendo toda especie de vida acuática; la minería formal que viene operando y la que pretende instalarse en las cabeceras de cuenca de los andes, afectan irreversiblemente colchones de acuíferos y fuentes hídricas; nuestros glaciares de las 19 cordilleras nevadas del Perú han sufrido la pérdida de su superficie en más de un 40%, hecho que ya se refleja en la escasez del agua en las regiones, sin embargo, hasta hoy, no se hizo absolutamente nada para proteger nuestra variada naturaleza.

Nuestro país, es altamente sensible y vulnerable a los impactos del cambio climático, es decir, estamos seriamente expuestos a sus efectos, sin embargo tenemos poca capacidad de respuesta (políticas ambientales, falta de recursos, tecnologías, planificación, fiscalización ambiental efectiva, etc.), siendo la población más pobre la más afectada: familias rurales ubicadas en zonas alto andinas  que soportan el más crudo frío y sequías fuertes; zona de selva con lluvias copiosas y deforestación galopante y minería informal. Para estas poblaciones los ciclos climáticos han desaparecido y el tan famoso “Bristol” utilizado por nuestros ancestros hasta la actualidad simplemente ya no sirve.

En ese contexto y con ocasión de la COP 20  en Lima, el Perú, debe sustentar ante el mundo la necesidad de mantener con vida nuestra biodiversidad natural y que la firma que estampen los padres y líderes de las naciones participantes, no solamente sea el reflejo del desgaste económico y las potencialidades armamentistas de cada gobierno, sino, que estos plasmen en sus acuerdos de manera tangible que el cuidado y la preservación del medioambiente y el hombre, deberá ser uno de los elementos primordiales de la acción humana en los siguientes años, para enfrentar al cambio climático, con estrategias de desarrollo sostenibles que conlleven al cuidado y protección de la vida en el planeta.