Masoquismo

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sábado, 3 enero 2015

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Por: Roberto Celis Santa Cruz.

Masoquismo

Masoquismo

He visto morir el sol

en un ocaso de sangre.

He sentido la fiebre del seol

en mis cuencas abiertas.

Se han paseado en mi ser

los aguijones del hambre,

buscando locos romper

graneros de gruesas puertas.

He perseguido ríos infinitos

en desiertos de fatiga y sed.

He tapado mi desnudez

con fríos contritos.

He buscado la vida en silencio

y la muerte a gritos.

He caminado, resignado al cadalso

fijando la mirada en la oval horca.

He buscado pan en la vacía ajorca.

Me he desangrado, preso en zarzal hiriente

gimiendo como ladrón crucificado,

maldiciendo al mendaz doliente

que con mueca irreverente

llora por mí, hipócritamente.

He sentido al canario llorar

en sus trinos de dulzura.

He visto una rosa asomar

sobre el hedor de una sepultura.

He visto predicar al sicario,

bendecir al homicida.

He visto deslizarse la lujuria

sobre las cuentas de un rosario.

Es este mundo, cárcel indolente

que nos arrastra a la ataraxia,

a vivir contra la corriente,

a prenderse fuego como bonzo,

a amordazar la libertad,

a castrar el intelecto,

al retiro obligado del lama,

a generar callos en el alma.

A pesar de este carnaval,

de esta existencia de fiasco

que lacera y da asco.

A pesar que reímos para sufrir

y lloramos para amar.

En una actitud simplista

el humano masoquista

se mata por vivir.